Por Patricia Díaz Santos «Fëamariel». Artículo publicado originalmente en 20108 en la revista Estel 60
El acercamiento de los personajes en El Señor de los Anillos a la mesa no se produce de una forma indiferente o descuidada. Lo vemos con claridad en los hobbits, pero también, en distintos momentos, en las diferentes razas de la Tierra Media, que manifiestan de alguna manera su parte más trascendental en el contacto con la alimentación.
Esto se percibe a través de algunos ritos, brindis y otros modos de expresarse en torno a la comida y la bebida. Estas ceremonias muestran de manera muy especial los afectos, emociones y deseos que se proyectan a través de ella.
Así que, como si fuéramos un jinete de Rohan, podemos ir cabalgando entre trago y trago por las páginas de El Señor de los Anillos disfrutando de estos deliciosos momentos.
En cada relectura no dejan de llamarme la atención algunos detalles como el de «una mesa redonda cubierta de un mantel blanco, y encima una gran campanilla»; no esperaba que hubiera una mesa con estas características en la Posada del Poney Pisador…
Sin embargo sí que me parece propia de un elfo «la bota de cuero adornada de plata» de Glorfindel, y encuentro que es todo un gesto de hospitalidad cuando «los hobbits se sentaron complacidos en unas sillas bajas de mimbre, mientras Baya de Oro se ocupaba alrededor de la mesa»; el que toda una reina élfica les prepare la mesa mientras esperan al «señor de la casa» es digno de mención.
Pero si entramos en el tema propio de los ritos nos damos cuenta, como se dice en El Principito de Saint-Exupéry, que «Los ritos son necesarios». Y « ¿Qué es un rito? —dijo el principito—. Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas».
Pienso que cumplen con estas condiciones, aunque algunos también podrían entrar en la categoría de brindis, cuatro momentos: La Copa del Adiós, El Rito de la Buena Suerte, el Rito del Silencio y el Rito de los Hobbits y de los Hombres.
Con la Copa del Adiós, Galadriel anima a no entristecerse aunque haya dificultades. Parece ser que en esta escena, junto con la copa de la buena suerte, Tolkien se inspira en Beówulf: «Coronada con oro, Walto avanzó. […] Allá dijo la reina: «recibe esta copa, oh mi dueño y señor, generoso caudillo. Regocíjate ahora, oh rey de tu pueblo y dirige a los gautas generosas palabras»».

En esta ocasión Galadriel ofrece la copa a Celeborn… «Galadriel se levantó entonces de la hierba, y tomando una copa de manos de una doncella, la llenó de hidromiel blanco y se la tendió a Celeborn.
»Ahora es tiempo de beber la copa del adiós —dijo—. ¡Bebed, Señor de los Galadrim! Y que tu corazón no esté triste, aunque la noche tendrá que seguir al mediodía, y ya la tarde lleva a la noche.
»Enseguida ella llevó la copa a cada uno de los miembros de la Compañía, invitándolos a beber y a despedirse.»
También cabe destacar el simbolismo del hidromiel como la bebida de la inmortalidad y el sentido que tiene en algunos lugares, como ocurre aquí, el hecho de beber todos de la misma copa, signo de fidelidad, de pacto y de pertenencia.
El Rito de la Buena Suerte tiene cierto parecido con la Copa del Adiós, por tomarla en el momento de la despedida, pero podemos llamarlo de la buena suerte porque es lo que quiere transmitir Éowyn en esta ocasión.
Parece que Éowyn hace la función de una hermosa valkiria, sino fuera porque no se limita a decantar el vino, sino que bebe un sorbo ¿En señal de comunión? Probablemente. Aunque también puede que sea la forma simbólica que tenía de unirse a las hazañas que llevaría a cabo la Compañía del Anillo, en la que Aragorn no había permitido que participara Éowyn.
Además de las cualidades que he mencionado en la Copa del Adiós sobre su significado, aquí habría que añadir el que en el mundo celta, la copa que una joven presenta al futuro rey, llena de vino, cerveza o hidromiel es un símbolo de soberanía:
«Tenía en la mano una copa; se la llevó a los labios y bebió un sorbo, deseándoles buena suerte; luego le tendió la copa a Aragorn, y también él bebió, diciendo: —iAdiós, Señora de Rohan! Bebo por la prosperidad de vuestra Casa, y por vos, y por todo vuestro pueblo».
El Rito del Silencio es uno de los más bellos, tiene lugar en el refugio de los hombres de Gondor en Ithilien, junto a la Ventana del Sol Poniente, Henneth Annún, la más hermosa de todas las cascadas de la tierra de los manantiales: «Antes de sentarse a comer, Faramir y todos sus hombres se volvieron de cara al oeste, y así permanecieron un momento, en profundo silencio. Faramir les indicó a Frodo y Sam que hicieran lo mismo.
»—Siempre lo hacemos— explicó Faramir cuando por fin se sentaron—; volvemos la mirada a Númenor, la Númenor que fue, y más allá de Númenor hacia el Hogar de los Elfos que todavía es, y más lejos todavía hacia lo que es y siempre será.»
Este es uno de los momentos donde mejor se ve la dignidad de ese acercamiento a la comida: todos los hombres de pie, con la cara girada, en profundo silencio y… con bastante apetito.
Estos ritos los realizan indistintamente, por la información que dan, los hombres y los hobbits. No deja de ser un detalle evidente de educación el que señala Frodo, aunque la reverencia le da cierto aire de ceremonia.
Cuando acaban de realizar el Rito del Silencio Faramir pregunta: «¿No hay entre vosotros una costumbre semejante a la hora de las comidas?
»—No —respondió Frodo, sintiéndose extrañamente rústico y sin educación—. Pero si hemos sido invitados, saludamos a nuestro anfitrión con una reverencia, y luego de haber comido nos levantamos y le damos las gracias.
»— También nosotros lo hacemos— dijo Faramir.»
Antes de comer también realizan algunos actos que no es que sean propiamente un rito, en el sentido que estamos comentando, pero sí que entran dentro del ritual que observa cualquier persona que cumple las normas de higiene. Aunque en el caso de Sam sea un poco «exagerado».
En la preparación de la cena en Henneth Annún se recoge: «Ahora estaban encendiendo más antorchas. Habían espitado un casco de vino, abrían los barriles de provisiones, y algunos hombres iban a buscar agua a la cascada. Otros se lavaban las manos en jofainas. Trajeron para Faramir un gran aguamanil de cobre y un lienzo blanco y también se lavó.
»—Despertada nuestros huéspedes—dijo—, y llevadles agua. Es hora de comer.
»Frodo se incorporó y se desperezó, bostezando. Sam, que no estaba habituado a que lo sirvieran, miró con cierta sorpresa al hombre alto que se inclinaba, acercándole un aguamanil.
»— ¡Déjala en el suelo, maestro, por favor!—dijo—. Será más fácil para ti y también para mí. —Luego, ante el asombro divertido de los Hombres, hundió la cabeza en el agua fría y se restregó el cuello y las orejas.
»— ¿Es costumbre en vuestro país lavarse la cabeza antes de la cena? —preguntó el hombre que servía a los hobbits.
»—No, antes del desayuno—replicó Sam—Pero si estás falto de sueño, el agua fría en el cuello te hace el mismo efecto que la lluvia a una lechuga marchita. ¡Listo! Ahora me podré mantener despierto el tiempo suficiente como para comer un bocado.»
El acto de brindar está cargado de un profundo sentido de amistad y buenos deseos. En tiempos de Homero, en el momento del brindis decían: propinein philotesias, «beber a la salud». En Roma también se practicaba el brindis que consistía en levantar la copa y decir propino, que en su sentido más profundo quiere decir «bebo el primero deseándote un vivir feliz». Además, si había mujeres, el varón enamorado escribía en la mesa con vino el nombre de su amada, antes de pasarle la copa. ¡Qué lástima que no añadiera J.R.R. Tolkien este detalle entre Aragorn y Arwen! Aunque quizá nos hubiéramos quedado sin la Copa del Adiós entre Aragorn y Éowyn…
También es interesante saber que el origen etimológico viene del alemán Ich bringe dir es, que significa «te lo ofrezco».
Aunque no se trata estrictamente de un brindis sino del «temido discurso», sí es verdad que todos los hobbits estaban sorbiendo sus bebidas favoritas y las palabras de Bilbo son de agradecimiento y afecto, lo que hace que puedan ser las palabras previas a un brindis, como en el momento en que dice: «En primer lugar para poder decirles lo mucho que los quiero y los breves que son ciento once años entre hobbits tan maravillosos y admirables. —Tremendo estallido de aprobación—. No conozco a la mitad de ustedes ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad delo quela mitad de ustedes merece.»
Después de este momento, tras la desaparición de Bilbo, Frodo también brinda a la salud de su tío, lo que ocurre es que lo hace consigo mismo: «Frodo ya no quiso saber nada con la fiesta; ordenó servir más vino, se puso de pie, vació la copa en silencio, a la salud de Bilbo, y se deslizó afuera del pabellón.»
Este brindis tiene lugar tras los funerales de Théoden y el gran festín. Es un acto solemne, transmisor de sentimientos encontrados: «La gente se reunió… y dejó de lado la tristeza; porque Théoden había vivido largos años y había acabado sus días con tanta gloria como los más insignes de la estirpe».
En esta ocasión se bebe a la memoria de los Reyes y una vez más Éowyn hace el papel de valkiria, donde el mensaje es, de nuevo, de soberanía y del brindis de los presentes a la salud del Rey de la Marca: «Y cuando llegó la hora de beber en memoria de los Reyes, como era costumbre en la Marca, Éowyn Dama de Rohan se acercó a Eomer y le puso en la mano una copa llena.
»Entonces un hacedor versado en las tradiciones se levantó y fue enunciando uno a uno y en orden los nombres de todos los Señores de la Marca: Eorl el Joven; y Brego el Constructor del Palacio; y Aldor hermano de Baldor El Infortunado; y Fréa, y Fréawine y Goldwine y Déor. Gram y Helm el que permaneció oculto en el Abismo de Helm cuando invadieron la Marca; y así fueron nombrando todos los túmulos del ala occidental, pues en aquella época el linaje se había interrumpido, y luego fueron enumerados los túmulos del ala oriental: Fréalaf, hijo de la hermana de Helm, y Léofa y Walda, y Folca, y Flocwine, y Fengel y Thengel, y finalmente Théoden. Y cuando Théoden fue nombrado, Eomer vació la copa. Éowyn pidió entonces a los servidores que llenaran las copas, y todos los presentes se pusieron de pie y bebieron y brindaron por el nuevo Rey, exclamando: —iSalve, Eomer, Rey de la Marca!»
Tras el festín funerario de Théoden y estando presente Aragorn se lleva a cabo el siguiente brindis:
«¡Faramir, senescal de Gondor y príncipe de Ithilien, pide la mano a Éowyn dama de Rohan y ella se la concede de buen grado! Y aquí mismo celebrarán la boda ante nosotros.
»Y Faramir y Éowyn se adelantaron y se tomaron de la mano; y todos los presentes brindaron por ellos y estaban contentos.»
Es un brindis sencillo pero cargado de gran emotividad, pues conlleva un anuncio de boda y el que estuviera presente Aragorn, el amor imposible de Éowyn. «Entonces Éowyn miró a Aragorn a los ojos, y dijo: —¡Deséame ventura, mi Señor y Curador!
»Y él respondió: —Siempre te deseé ventura desde el día en que te conocí. Y verte ahora feliz cura una herida en mi corazón».
Para acabar, un brindis de J.R.R.Tolkien, que realizó en una «Cena de hobbits» en la Universidad de Ámsterdam en la primavera de 1958:
«Se cumplen exactamente veinte años desde que empecé a narrar la verídica historia de nuestros amados antepasados hobbits de la Tercera Edad. Miro hacia el este, el oeste, el norte y el sur y no veo a Sauron; pero sé que Saruman ha tenido nueva descendencia.
»Nosotros los hobbits no disponemos de armas mágicas contra ellos. Sin embargo, mis queridos hobbits, os ofrezco un brindis.
»¡Por los hobbits! Ojalá sobrevivan a los sarumanes y vuelvan a ver la primavera de los árboles».
¡A vuestra salud!
Entrevista publicada originalmente en la revista ESTEL 88.
La entrevista se realizó la mañana del 15 de octubre de 2017 durante la Estelcon (Convención anual de la Sociedad Tolkien Española) en Tortosa, Tarragona. La entrevista fue transcrita por Rebeca «Nai» y Paula «Erendis» y corregida por el propio John Garth. Traducida por Rebeca «Nai», Paula «Erendis», Sonia «Altariel», Bárbara «Ar-Feiniel» y Joan Carles «Nirnaeth». Resumen y extracto de Rubén «Balin».
MF: «Mónica Findûriel»
JG: John Garth
MF: ¿Cómo comenzó su interés en la vida y obra de Tolkien?
JG: Pues comenzó muy pronto. Leí los libros de Narnia de C.S. Lewis cuando tenía siete años, y naturalmente decidí que iba a seguir con Tolkien. Mi madre tenía los libros de El señor de los anillos y supe que quería viajar ahí, pero pensé «no hasta que tenga 18 o algo así». Pero una tarde estaba aburrido, lo cogí de la estantería y lo leí. Tenía nueve años. Me llegó muy muy pronto y supongo que me ha ayudado a ser la persona en la que me he convertido.
MF: Así que ¿qué le llevó a investigar aquel periodo específico de la vida de Tolkien, sus experiencias en la Primera Guerra Mundial? ¿Cuándo tomó forma la idea del libro?
JG: Es algo complicado. Básicamente una de mis pasiones sobre Tolkien es que siempre he querido hacer diccionarios de élfico. Con La historia de la Tierra Media me di cuenta de que no puedes hacer un diccionario de élfico directamente porque siempre está cambiando. Así que mi siguiente gran idea fue hacer un catálogo con todos los textos que Tolkien escribió y todo el élfico que había en ellos. Y cómo era un proyecto demasiado vasto nunca lo terminé. Pero terminó haciendo que me fijara muy detenidamente en lo que Tolkien estaba haciendo y cuando lo hacía. En la presentación de El libro de los Cuentos Perdidos, Christopher Tolkien menciona los campos de entrenamiento militar donde su padre escribió ciertos poemas. Así que pensé, que si podía descubrir algo más sobre qué hizo Tolkien durante la Primera Guerra Mundial, entonces sería capaz de entender mejor el orden en que escribió las cosas.
Decidí escribir un pequeño artículo y poco después los registros personales de los oficiales del ejército británico de la Primera Guerra Mundial fueron liberados para el público. Así que era 1998 y yo era el primero en poder ver los de Tolkien, lo cual fue una experiencia maravillosa. También fue un proceso lento. Leí todo lo que pude encontrar sobrelas batallas específicas en las que él estuvo involucrado. La Primera Guerra Mundial penetró de manera profunda en la vida privada de todas las formas posibles, así que fue un viaje fascinante.
MF: Así, de un catálogo pasó a un artículo sobre algo diferente, y luego acabó formando parte de un libro. Entonces, ¿qué problemas encontró para investigar la incipiente vida del autor? ¿Apareció alguna anécdota peculiar o impactante en el proceso?
JG: Las dificultades que tuve fueron esencialmente las de encontrar cosas específicas de Tolkien como persona. Que sepamos, no escribió ningún diario durante la Primera Guerra Mundial. Conseguí seguir la pista de la familia de Robert Gilson, otro de los miembros de la TCBS, y tenían una caja llena de cartas escritas desde la universidad, desde los campos de instrucción y desde las trincheras en el frente. Había referencias a Tolkien, y lo que es más importante, a su círculo de amistades, con lo que uno se podía hacer una buena idea de la clase de personas que eran. Eso fue genial.
Con el tiempo, el Tolkien State me permitió acceder a documentos que se guardan en la Biblioteca Bodleiana de Oxford. Había allí cartas entre él y los otros miembros de la TCBS, y al tener acceso a ello fue profundamente conmovedor leer sobre aquellas personas, meterse en su cabeza, ver como cambiaron de jóvenes a hombres adultos en el transcurso de la guerra. Aquello le dio corazón a mi libro, me dio el sentido de cómo se desarrolló la escritura de Tolkien y al tiempo sentí que rescatar sus voces perdidas y volverlas a la vida era una especie de tributo a ellos.
MF: ¿Qué opinan sus familias del material que usted usó y de cómo lo trabajó?
JG: La familia de Rob Gilson se comportó fantásticamente. El año pasado me dejaron ver sus cuadernos de bocetos. Tenía esos pequeños cuadernos de bocetos en acuarela o en tinta, con paisajes y castillos e iglesias, etc… Te permite entrar en su cabeza y creo que es algo que compartió con Tolkien, algo que los podía vincular. Se puede incluso apreciar que hay una pintura, en la que me queda muy claro que Gilson estaba con Tolkien cuando la pintó, puesto que Tolkien pintó poco después su versión del mismo motivo.
MF: Entonces ¿Ha aprendido algo nuevo de Tolkien de la imagen que ya tenía por sus biógrafos y sus trabajos?
JG: Sí. Lo tenía que mirar a través de los ojos de sus mejores amigos y lo sorprendente fue que a menudo estaba lejos de ellos. Claramente lo admiraban como a un héroe y lo querían tener como parte de su círculo tanto como fuera posible, pero a menudo no lograban que estuviera disponible. Creo que a veces es porque estaba viendo a Edith, pero sospecho que otras veces era porque era un hombre muy celoso de su privacidad y le gustaba tener espacios de soledad, por la muerte prematura de sus padres y porque tendría periodos de intensa creatividad que le mantenían alejado de sus amigos. Es un muy buen retrato de un artista solitario en cuanto a su trabajo.
MF: Desde que el libro se publicó, ¿ha encontrado información nueva que considere que se debería añadir en una nueva edición?
JG: He investigado mucho más en todo tipo de temas. Parte de esta información se ha incluido en un pequeño libro Tolkien Exeter College que cubre de nuevo aquellos años de 1911 a 1915, pero centrados especialmente en una parte que tuve que rechazar en mi libro: su vida de estudiante en Oxford. Volviendo a estudiar ese período me he fijado en el temprano desarrollo de su mitología y creo que he resuelto algunas preguntas clave. Ahora entiendo a qué se refería cuando decía que el lenguaje y la mitología se han desarrollado de forma paralela.
Tolkien se inspiró en el poema anglosajón Beowulf y en otros textos para empezar a escribir sobre héroes. Escribió su poema sobre Eärendil en septiembre de 1914, y poco después escribió su adaptación del Kalevala finés en la historia de Kullervo. Recientemente se reveló que dentro de Kullervo, Tolkien había usado un lenguaje inventado y las palabras de aquel idioma parecen ser claramente quenya. Tolkien empezó a construir el quenya y lo iba añadiendo a la historia, pero no terminaba de encajar bien. Para mí, es obvio que una de las razonespor las que no terminó la historia de Kullervo fue porque se entusiasmó en ese momento con la idea de crear un mundo donde aquel lenguaje que estaba inventando tuviera un hogar.
MF: Sabemos que a Tolkien no le gustaban especialmente los trabajos de los biógrafos. ¿Le influyó esta opinión de Tolkien mientras escribía el libro?
JG: Siempre he tenido en cuenta que la gente diría «no, no estamos interesados en una biografía de Tolkien porque él mismo las rechazaba». Pero cuando observo lo que Tolkien quería decir en realidad, para mí está claro que cambiaba de opinión según el momento de su vida, por ejemplo, cuándo escribía cartas y a quién se las dirigía. Hay algunas personas en las que él parecía confiar más que en otras. Cuando se convirtió en una figura pública se sentía cada vez más incómodo. Cuanto mayor se hacía, más famoso se volvía, y es cuando empiezas a leer aquellas declaraciones, del tipo «las biografías no son la clave para entender el trabajo de la literatura». En otros momentos dice que para explicar cómo inventó la Tierra Media, una autobiografía completa sería la única forma, «y no tengo intención de escribir ninguna», añadía. Así que mi trabajo ha sido, si lo ves así, intentar imitar la autobiografía de Tolkien, aunque es algo que suena terriblemente arrogante.
MF: Por lo tanto, el acercamiento que realizó a su vida lo hizo a través de las personas que le conocían y también con documentos sobre él. Leyendo el libro vemos que ha prestado gran atención a los detalles y que hizo una búsqueda realmente meticulosa. ¿Ha encontrado algo que realmente le emocionara, como las cartas de R.Q. Gilson, por ejemplo?
JG: Hubo momentos conmovedores de todo tipo cuando investigaba para Tolkien y la Guerra Guerra, pero muchos de ellos no tuve ocasión de usarlos. Leí mucho en los archivos de guerra sobre otros oficiales en el batallón de Tolkien, y son historias muy desgarradoras. Hay una que siempre tengo en la memoria. Hay un caso de una carta de unos padres de dos soldados, a los cuales se les ha dicho que su hijo había sido asesinado, y la carta simplemente dice «¿cuál de ellos?» Así que sabían que uno de sus hijos estaba muerto, pero no sabían cuál de ellos… Para mí fue realmente descorazonador.
El momento más emotivo a largo plazo para mí ha sido releer lo que Tolkien escribió, especialmente El Señor de los Anillos,y observarlo desde una nueva perspectiva en la que conozco por lo que él pasó. La relectura del pasaje de la Ciénaga de los Muertos sería un ejemplo de este caso, pero en sí todo el viaje psicológico de Frodo, sobre todo si lo lees a la misma vez que Tolkien y la Gran Guerra… O de hecho con algunas de las memorias y novelas escritas por los soldados de la Primera Guerra Mundial… Hay algunas similitudes increíbles en cuanto a lo que Frodo vio… y puedes ver lo que está pasando por su mente, cómo su alma está sufriendo.
MF: ¿Ha estado en contacto con la familia de Tolkien? ¿Sabe si alguno de sus hijos leyó su libro?
JG: Christopher Tolkien leyó dos versiones del libro. Tuvo que darle su aprobación porque Harper Collins tiene un acuerdo con el Tolkien Estate, por el cual no publican nada que no ha sido previamente aprobado por el Tolkien Estate. Christopher hizo algunas críticas e hice grandes cambios al libro. Inicialmente iba a incluir cinco capítulos que trataban sobre lo que Tolkien escribió tras la Primera Guerra Mundial sobre El Señor de los Anillos y el texto entraba en detalle sobre cómo las experiencias de la guerra afectaron sus escritos, pero lo quité. Así que ahora Tolkien y la Gran Guerratermina con un «Posdata» donde recojo todas mis reflexiones generales sobre cómo las experiencias en la guerra afectaron sus escritos. Me permite escribir una historia más directa y dar mi opinión al final y permite al lector reflexionar sobre el resto. Los capítulos que sacrifiqué se han convertido en conferencias y creo que alguna de ellas puede terminar en otro libro. Ahora estoy trabajando en uno que llamo El Espejo de Tolkien.
MF: ¿Podría darnos un avance, hablarnos un poco sobre su nuevo trabajo?
JG: Esencialmente toma la técnica usada en Tolkien y la Gran Guerra en la medida en que mira lo que Tolkien escribió en el contexto de su vida y los eventos de su tiempo y lo usa para intentar explicar su proceso creativo, intentando entender hasta qué punto su trabajo es una reflexión sobre sus tiempos más que una creación imaginada que no tiene relación con lo que está pasando. No tiene tanto detalle biográfico como Tolkien y la Gran Guerra y cubre el periodo del principio de la Primera Guerra Mundial, así que hablo de nuevo sobre mis descubrimientos sobre los comienzos y creación de su mitología y cómo ocurrió y llega hasta el final de El Señor de los Anillos. También hablo de cómo Edith e Inglaterra están reflejados en la mitología y tienen un papel importante en ella.
MF: Cuando hablamos de la fantasía y la épica, a veces ésta ha sido maltratada por el canon. ¿Qué opina del cambio de tendencia? ¿La fantasía está siendo considerada más en serio en el mundo literario y en las investigaciones en universidades?
JG: Sí, eso es cierto y se ve. Y creo que es algo que seguirá ocurriendo. Hubo una época en el siglo XX en el que la idea de estudiar autores como Charles Dickens o Jane Austen era considerado una pérdida de tiempo porque eran libros que la gente leía por diversión. Creo que algo parecido ha ocurrido con la actitud hacia la fantasía: la gente no se la ha tomado en serio. Creo que algo que ha contribuido en gran medida a dar un gran paso es obviamente Juego de Tronos, que ha alcanzado una enorme audiencia. Y antes que eso, Harry Pottery después quién sabe qué vendrá… Pero desde luego se está ampliando la afición y con el cine también pasa. Gracias al CGI las películas ya pueden producir fantasía y ciencia ficción y lo pueden hacer muy bien. Eso puede ampliar el campo de estudio en el futuro.
MF: Esperemos que en el futuro, gracias a investigaciones como la suya, Tolkien sea más difundido y estudiado.
JG: Sí, es justo donde creo que puedo aportar. Cuando empecé a escribir Tolkien y la Gran Guerra, uno de los motivos era demostrar que ese estudio merecía la pena, que era un trabajo sobre literatura seria, y no sobre escapismo. Ahí es donde estaba el problema para mí. Las películas de El Señor de los Anillos, independientemente de los sentimientos que despierten en los espectadores (y sé que a muchos fans de Tolkien les gustan) son algo que en realidad admiro, pese a que tengo algunas reticencias porque soy un purista de los libros.Pero lo que consiguieron fue abrir esos libros a mucha gente que jamás elegiría una novela de un millar de páginas, y demostraron que el libro es de una profunda seriedad, que cualquiera puede sentirse identificado y es evidente de dónde brota ese sentimiento. Así que mi libro pudo ver la luz porque HarperCollins, la editorial, es consciente de que ahora hay mercado para un libro como el mío, y yo creo que ha cambiado la actitud del público hacia Tolkien. Ahora la gente no lo ve tanto como el viejo profesor con pipa y americana de tweed, sino también como un veterano de guerra que tiene algo importante que contar.
MF: Hemos visto esta tendencia también en España, recientemente hemos tenido un buen puñado de gente que ha defendido Doctorados sobre Tolkien. Uno de los primeros fue Eduardo Segura, el traductor de su libro. ¿Conoce su trabajo y a él?
JG: Lo conocí hace mucho tiempo, antes de que terminara de escribir Tolkien y la Gran Guerra. Él estaba entusiasmado con traducir el libro desde el día en que lo hablamos.
MF: ¿Le suena familiar el tío Curro? ¿Conoce la investigación llevada a cabo por José Manuel Ferrández sobre el padre Francis?
JG: Sí, sí que lo conozco. Me ha dejado leer un borrador de la traducción y es fascinante. Ha cambiado mi perspectiva sobre aspectos muy importantes de la vida de Tolkien. Cuando él pensaba en el padre Francis, lo llamaba «mi segundo padre». Su primer padre murió cuando él tenía cuatro años. Viendo los festejos de la EstelCon y comparándola con la Tolkien Society, estos eventos son muy parecidos, Oxonmoot y la EstelCon. En ambos hay presente tanto el lado académico y el estudio serio como el lado divertido: los trajes, las canciones, las actuaciones, etc. Sólo que yo diría que aquí hay más entusiasmo, o más gente compartiendo ese entusiasmo, de manera que en Oxonmoot hay gente más reservada, o que prefiere pasar desapercibida. Supongo que es el modo británico, es más una cuestión cultural.
MF: Y si pudiera hacerle una pregunta a Tolkien ¿qué le preguntaría?
JG: Pensaría en todas las preguntas que me surgen cuando estoy investigando, ¿leíste esto? ¿Pensaste en ello? ¿Conociste a esta persona? ¿qué querías decir cuando mencionaste esto en esta nota en tengwar? Me gustaría saber del Somme, sobre cómo se sintió, sobre las influencias de Las Raíces de las Montañasde William Morris en las descripciones de Rohan y Eowyn y en los paisajes de las Ciénaga de los muertos, de la Dagorlad, de la batalla. Me gustaría preguntarle a Tolkien “mira ¿a qué te referías con esto?” Y escucharía lo que tuviera que decirme.
MF: ¿Ha visitado físicamente el campo del Somme y los lugares históricos?
JG: Lo he hecho, sí. Escribí el primer borrador y fui al Somme con un amigo y estuvimos paseando alrededor de los lugares dónde Tolkien estuvo involucrado en acciones particulares, ataques militares que fui capaz de localizar, dónde estaba su trinchera, dónde había estado su búnker, dónde debería haber estado situado como Oficial de Señales. Y leí lo que había escrito en mi borrador y comparé con el paisaje a mi alrededor, y pensé que…que lo más útil de aquello era darme cuenta de que cuando los escritores militares de la Primera Guerra Mundial hablaban sobre tener que pelear para salir de aquella terrible colina, ahora es casi imposible imaginar que algo terrible haya ocurrido allí. Aun hoy siguen apareciendo restos de metralla y mientras miraba aquel paisaje me di cuenta que cualquier cuesta, sin importar lo pequeña que fuera, era entonces una ventaja, especialmente si tienes ametralladoras, porque puedes poner las ametralladoras en tal posición que cualquiera que intente avanzar por la cuesta, pareciera que intenta escalar el Everest.
MF: Podríamos estar aquí, hablando con usted, durante siglos, pero por desgracia nos hemos quedado sin tiempo. Hasta ahora ¿ha disfrutado de su estancia con nosotros? ¿Ha disfrutado de la experiencia?
JG: Sí, sí. La fiesta ayer por la noche en el castillo fue como viajar en el tiempo, entre todas esas personas vestidas de gala. Ha sido maravilloso, muchísimas gracias.
¡Ya está aquí! Con un número redondo, nuestra revista, la de la Sociedad Tolkien Española, la Estel, ha llegado a su número 100. Ya sabemos que todos los sabéis, pero qué menos celebrar que ya está disponible en la web con un repaso de lo que encontramos en ella.
Un repaso que no es solo la revisión del número de la revista, sino la puesta en valor de la contribución de la STE a la difusión de vida y obra del Profesor a través de ella. Asimismo, gracias a sus contenidos, tomamos conciencia de lo que nuestros grupos, tanto smials como comisiones, hacen para celebrar y disfrutar el mundo de Tolkien.

Comienza nuestro número 100, como no podía ser de otra manera, con la importancia que la propia revista tiene dentro de nuestra asociación. De ello nos hacen conscientes, tanto Carlos Parra «Eärendil», con una carta de la Comisión Permanente (2023), como el propio Equipo Editor de la revista, que se despidió con este número, haciendo que la nueva etapa de la Estel comenzara con la 101.
Así, el Equipo Editor continúa con la idea lanzada en la carta de la comisión permanente, la Estel es un pilar fundamental de la STE. La historia de la revista es también la historia de la asociación y para enseñárnoslo, nos hace un recorrido histórico por los principales hitos de la revista a través de entrevistas, como la realizada a José Manuel Ferrández «Gimli» del smial de Mithlond, uno de los fundadores de la revista, o a Nacho Planas «Eöl» del smial de Doriath (actualmente, Lorien), miembro del primer relevo de equipo editor; y un pequeño resumen del contenido de los números de cada etapa.
Asimismo, conoceremos cómo fue el proceso de digitalización del proceso editorial, el cambio estético de la revista, la inclusión del color, las dificultades que ha pasado la revista para encontrar equipos editores y como, después de pasar a Khazad-Dûm, el equipo se convierte en un grupo multismialico, con el que adquiere su estética y estilo presentes. Para finalizar este recorrido, se nos ofrecen datos curiosos sobre la revista que enriquecen el recorrido.
Para finalizar esta primera parte del número 100, tenemos la presentación de revistas como la Estel que se publican a nivel internacional, con su historia y una breve referencia a sus contenidos.

En cuanto al contenido que nos ofrecen los smiales en El palantir dice, encontramos mil maneras de celebrar y difundir la vida, obra e intereses del Profesor.
Comenzaremos con una crónica de la participación de la STE en el Celsius 232 en la que se nos repasarán las actividades llevadas a cargo por la STE, comandadas por el smial de Ered Luin. Ponencias, mesas redondas, la grabación de Regreso a Hobbiton y, por supuesto, nuestra sonada espicha del sábado noche. También, en cuanto a grandes celebraciones Celia Plaza «Nestandë» nos relata la crónica de la Estelcon de Zaragoza (2023), Mereth Cormallenessë, la Estelcon con más afluencia hasta la fecha. Las actividades, los talleres, las mesas redondas y los encuentros fueron los puntos clave de esta Mereth tan señalada. Además, el equipo de Regreso a Hobbiton nos ofrece la transcripción de la entrevista a Anke Eissmann, ilustradora del legendarium de Tolkien, que realizó en esta misma Estelcon.
A continuación, tendremos la crónica de las jornadas en la Complutense llevadas a cabo por el smial de Bolsón Cerrado. A ellas, acudieron personas de todos puntos de España para disfrutar de las conferencias, de nacionales e internacionales, así como para celebrar el cumpleaños de Frodo y Bilbo. Estas, recordemos, culminaron la publicación del libro J. R. R. Tolkien en el reino peligroso, publicado por Legendaria Ediciones.
Pero como no solo de letras vive el hombre, también encontramos un repaso a la historia de las jornadas gastronómicas llevadas a cabo por la Taverna de la Serp en Sagunt y el smial de Edhellond. La extensión, la afluencia y las actividades de estas jornadas son cada vez mayores, así que se postulan como una cita señalada dentro del calendario de actividades tolkiendili.
También nos lanzamos a otras actividades como los premios Gollum, premios de adivinanzas que fueron ganados por la presidenta del smial Cima de los vientos. La convocatoria no tuvo mucha afluencia, por lo que la contienda pasó directamente a las fases finales donde se enfrentaron integrantes del smial de Mordor (Murcia) y Cima de los vientos (Cádiz). Además, este mismo smial, nos cuenta cómo fue su actividad El mundo En-Cantado de Tolkien, una reunión en la que se llevaron a cabo representaciones, un recital poético y musical que fueron las delicias de los asistentes.
Y a nivel de celebraciones encontramos en este número tanto el relato del nacimiento del el smial de Dol Amroth (de nuevo bienvenidos), el resurgimiento del smial de Bree (a por todas compañeros) y también el veinticinco aniversario del smial de Númenor (por muchos más, compañeros). En todos los casos somos partícipes tanto de su recorrido como de las actividades llevadas a cabo para tan grandes ocasiones. Asimismo, el smial de Cuernavilla recupera los antiguos encuentros del grupo Tarwe, encuadrados en la Comisión de Religiones y mitología. Por su parte, Amon Hen nos relata sus últimas actividades y asimismo nos dejan unas cuantas razones, ni más ni menos que 23, por las que este smial procesa auténtica devoción por Tolkien.
Dejamos para el final, pero no por ello más importante, dos artículos muy interesantes para la asociación.
Por un lado, tenemos el anuncio de la vuelta de la revista Nolmë, una revista académica en la que la STE que se ha enfocado en dar a conocer y recuperar, por un lado los artículos, conferencias, etc. publicados en los primeros años de la Estel y, por otro, trabajos inéditos que encuentran su sitio en esta publicación para ver la luz.
Por otro, el smial de Bolsón Cerrado nos recuerda la idea de hospitalidad hobbit que da sentido a sus actividades y nos hace una renovación de sus propósitos con la virtud que da ya la experiencia que han adquirido.
Vista la importancia de la revista, en sí misma y como medio de difusión de las actividades, no podíamos dejar a un lado una de las cuestiones que da sentido a la revista: los artículos.
En este número encontramos una representación muy interesante del contenido más teórico que podemos encontrar en la revista.
En primer lugar, encontramos el artículo de José Miguel Pulido «Huan», «La lucha de Frodo y el anillo. Una visión desde el psicoanálisis». En él, nuestro compañero nos invita a ver cómo podemos entender el camino de Frodo a Mordor en clave de pulsiones y deseos. Para ello se empleará la visión del psicoanálisis, en su vertiente freudiana y jungiana.
Como segundo artículo de este número 100, tenemos «Canciones de cuna y troles de piedra: las islandesas de Northmoor Road» de María Fernández «Goldberry». En él nos adentraremos en el interesante relato que nos lleva a conocer a quienes cuidaron de los pequeños Tokien, las au pairs islandesas que se encargaron de su educación y que contribuyeron o solo en este sentido, sino en la llegad de influencias a la casa Tolkien.
El último artículo nos viene de la mano de Rafael del Hoyo «Athelas» y su «Rel relato botánico en el corpus literario de J. R. R. Tolkien. En el autor nos hace consciente del peso de lo botánico en la obra del Profesor, no solo ya por las profusas descripciones del autor sino por la importancia que la propia botánica fantástica tiene en la obra. Asimismo, nos hace un recorrido histórico de la relación de Tolkien con el mundo de las plantas, en todos los sentidos (personal, lingüístico y ecologista).
Finalmente, cerramos con la entrevista a «Illidan» de Amon Hen, cuyo nombre artístico es Josué Divinörum. Se dedica a varias disciplinas artísticas y en ella nos contará cómo entró en contacto con la STE y, además, nos obsequia con sus 50 razones para querer al Profesor.
Todos los grupos de trabajo son importantes por sus aportaciones a la STE. Desde los smiales, como grupos de trabajo de actividades territoriales y no territoriales, a los grupos de gestión e la propia asociación, como el de web, el de redes sociales. Sin embargo, las comisiones se conforman como grupos especializados de estudio y difusión de algún aspecto en concreto de aquello que nos ha llevado aquí: Tolkien.
La riqueza de estudios, perspectivas, análisis e interpretaciones que nos ofrecen estos grupos de trabajo se ve reflejada en este número con el repaso de la historia de la Comisión de Bailes, la historia de la primera etapa de la Comisión de Lenguas y la razón de ser de la Comisión de Religiones y Mitología.
Además, encontramos muestras de los trabajos de la comisiones como las diferentes recetas que la Comisión de gastronomía nos deja para la elaboración del Pan de Lembas (para todos los gustos y paladares) o la reflexión que nos ofrece desde la Comisión de Montaña y Naturaleza, de la mano de Francisco M. Valdivia «Ghân-buri-Ghân». En ella, se nos ofrece una opinión que nos da pie a reflexionar sobre la perspectiva sobre los animales, en concreto el lobo, en la obra de Tolkien y la pervivencia de esa perspectiva en la actualidad.

Revisados los contenidos anteriores, no nos queda sino señalar las secciones donde nuestros socios muestran su creatividad y buen hacer inspirados en el mundo del Profesor.
Para comenzar recordando este espacio, en el número 100 encontramos un repaso de los principales premios de la STE, premios que valoran la creación de relato (Gandalf), microrrelato (Bilbo), ensayo (Ælfwine) y artesanía (Niggle).
Además, pudimos disfrutar del texto Omentië ainu raucoyë tarwa edenossë (el encuentro de un ángel y un demonio en el jardín del edén) traducción al quenya de una escena de Buenos Presagios. Un ejercicio impresionante de traducción de dos pesos pesados de la literatura fantástica.
Además, en la cámara de Mazarbul podemos disfrutar de la lectura de un relato cooperativo entre smiales, promovido por uno de los montaraces, y alojado en el siguiente enlace, así como del relato «La última luz» de Carmen de Murga «Liraen», la despedida entre un Navegante y la Dama.
Finalmente, la revista cierra con Las recetas de Fëamariel, en este caso recordando la labor del herbario de Meriadoc Brandigamo y las propiedades de la amapola; los pasatiempos y la sección de humor sobre la propia STE y el English corner, nuestro pequeño espacio a la lengua del profesor.

Como habéis podido ver, el recorrido por la Estel 100 ha sido extenso, sin embargo, no podíamos dejar de hacer hincapié en valor de la revista, el propio número 100 y de la participación de tantos y tantos socios que se implican en el contenido de la revista.
La Estel no es solo una recopilación de textos, es una carta de presentación de la STE, sus intereses, sus estudios, sus grupos y, en definitiva, de sus gentes. Como dicen los antiguos editores de la revista. ¡Por 100 números más!
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